
¡Cuidado!... A veces uno pierde la cabeza por alguien y cuando quiere darse cuenta ya es demasiado tarde...
A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:
—¡Ya lo ves, Pilar!... He perdido la cabeza por ti. Me tienes loco perdido y no sé cómo voy a encontrarla si sigues sin hacerme caso... (y bla, bla, bla...continúa la carta)
—¡Ya lo ves, Pilar!... He perdido la cabeza por ti. Me tienes loco perdido y no sé cómo voy a encontrarla si sigues sin hacerme caso... (y bla, bla, bla...continúa la carta)
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