7.6.16

CON ALAS



Cuando la imaginación emprende el vuelo, las cartas aladas son ideales.

A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:

Berta... hoy dejaré volar la imaginación y te escribiré una carta un tanto diferente... Así que ponte bien cómoda, pues esta carta empieza en la mesa del fondo de un bar... (y bla, bla, bla...continúa la carta)