
Tomar un café siempre va bien mientras leemos una cartita.
A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:
—¡Hola, Montse!... ¿Hace un café mientras lees mi cartita?... ¡Aquí lo tienes!...¡Vigila no te quemes que, está un poco calentito... ¡Cómo va todo!... (y bla, bla, bla...continúa la carta)
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