
¿Nunca habéis escrito una carta bajo la sombra de un árbol?... Pues ésta es vuestra ocasión. Sólo tenéis que tener a mano un árbol que os dé buena sombrita y un amigo o amiga a quien escribirle.
A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:
—¡Hey, Marieta!... Mira que se està bien aquí a la sombrita del naranjo del jardín... Ven, acércate, que hay sitio para otro... Así charlaremos de nuestras cosas mientras estamos a la bartola... ¡Què, todo bien?... (y bla, bla, bla...continúa la carta)
( Podéis ver más cartas de tema veraniego en este [enlace] )
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