4.8.17

EXHIBICIONISTA



Hay cartas que podemos enviar para desvelar nuestros más recónditos secretos.

A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:

¡Hola, Aneta!... No te espantes que no te mostraré nada que no se deba ver... Sólo quería enseñarte mi secreto más preciado... ¡Mi corazón!... ¿Y sabes qué nombre tengo escrito en mi corazón?... (y bla, bla, bla...continúa la carta)

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