
La carta-paraguas tenedla a mano para los días de lluvia en que queráis escribir una carta a alguna amistad vuestra. Será todo un detalle ofrecerle un lugar donde resguardarse mientras lee la carta en un día lluvioso.
A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:
—¡Caramba, María!... ¡Pero cómo llueveeeeee!... Ha sido abrir la carta y empezar este diluvio repentino... ¡¡Pero cooorreeeeee, métete debajo del paraguas, si no te vas a calar hasta los huesos!!... Así mejor... ¿No te mojaste mucho verdad?... Mejor que no, porque quiero contarte... (y bla, bla, bla...continúa la carta)
(Ver también estos enlaces [enlace 1] , [enlace 2] )
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