7.2.15

ESCRITO A MANO

"Escrito a mano" por JOAN OLLÉ
Decidió ir hasta el quiosco, comprar una postal, pegarle un sello y escribirse unas palabras a sí mismo para, al día siguiente, encontrar en el buzón algo escrito a mano. Agradeció la multa que el motorista le redactó y entregó en mano, y observó encantado cómo el muchacho ensuciaba la pared a golpes de esprai porque llevaba tiempo sin ver a nadie protestar a mano. Se paraba a corregir a mano las faltas de ortografía de las pizarras que anuncian los menús de los bares, y se hizo enmarcar, como si de una obra de arte se tratase, la ilegible receta del médico, escrita a mano.Le encantaba garabatear en un trocito de papel la lista del supermercado y, a medida que se llenaba el carrito, con una goma la iba borrando; pagaba siempre con tarjeta, para firmar a mano. Cuando alguien le daba su número de teléfono no lo introducía en el móvil: lo anotaba en su paquete de tabaco para después pasarlo a limpio en una agenda, a mano. Se montaba en el tren sin pagar; si le pillaba el revisor, le haría el billete a mano y, al llegar a destino, encontraría la casa de sus amigos siguiendo un detalladísimo plano que le habían dibujado artesanalmente, a mano.Ayudaba a su hijo con los deberes para recordar cómo se sumaba a mano. No dejó nunca de pintarse relojes de tinta de bolígrafo en el antebrazo ni de pedir a los camareros si po- dían entregarle a aquella chica de tres mesas más allá un papelito en el que había escrito algo; si se negaban, pedía la hoja de reclamaciones, donde dejaba su queja escrita a mano. Jugaba al bingo para poder tachar los números a mano. Se tatuó un nombre de mujer en el pecho para llevar siempre con él algo escrito a mano.

(Artículo aparecido en la secció "SIETE X SIETE" de EL PERIODICO del jueves 9/10/2008)