17.10.16

BLA-BLA-BLA...


Las cartas dialogadas son muy divertidas pues vosotros tenéis que imaginar una conversación entre vosotros mismos y la persona a quien va dirigida la carta, conversando con ella de las cosas que a vosotros os interesan y que la persona a quien enviais la la carta leerá como si fuera un diálogo.

A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:

¡Hola, Sus!—¡Hola, Manu
—Ahora que te veo... ¿cómo estás?
—Voy tirando...
—Eso está bien... ¿Sabes qué me ha pasado?
—Cuenta... cuenta...
—Pues que al final...
(y bla, bla, bla...continúa la carta)