
Es posible que de vez en cuando haya algún amigo o miga con quien vuestra relación no sea, digamos, demasiado plácida. En estos casos, se trataría de retomar la relación como al principio y estas cartas de la paz vienen que ni pintadas.
A modo de ejemplo, la carta podría empezar así:
—¡Hola, Encarna!... ¿Todavía estás enfadada?... Yo vengo con bandera blanca, ya lo ves... Espero que antes de volver a tirarme los trastos por la cabeza escuches lo que tengo que decirte... (y bla, bla, bla...continúa la carta)
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